Refugio Antiaéreo de Santander

Refugio Antiaéreo de Santander

Construido en 1937 para proteger a los ciudadanos de los bombardeos durante la Guerra Civil, el Refugio Antiaéreo de Santander ofrece un fiel retrato del terror que se vivió en la capital durante este triste periodo de la historia.

Echando la vista atrás

La Guerra Civil española fue un periodo muy duro para las ciudades con una ubicación estratégica como Santander, que llegaría a sufrir hasta 34 ataques aéreos. Los ciudadanos de Santander se verían sumidos en el terror de la guerra, con bombardeos que les obligarían a esconderse en los refugios subterráneos que les salvarían la vida, quedando grabados en su memoria para siempre.

Durante la guerra se llegaron a construir más de 100 refugios para proteger a los ciudadanos de los bombardeos. Los refugios, construidos en hormigón y con bastante prisa, contaban con diferentes tamaños y algunos de ellos podían llegar a albergar hasta 500 personas en sus instalaciones.

El refugio que se puede visitar junto a la Plaza Porticada, conocido como Refugio antiaéreo Mariana Pineda, era uno de los más cómodos y seguros. Contaba con tan solo 70 plazas y fue diseñado para proteger a los altos mandos y a los miembros del gobierno.

Al finalizar la guerra, el refugio quedó abandonado y, tras el incendio de 1941, quedaría prácticamente sepultado. En el año 2006 comenzaron las obras de remodelación de la Plaza Porticada, y fue en ese momento en el que se redescubrirían las instalaciones, que pasarían a convertirse en un museo.

Recorriendo el refugio

Durante el recorrido por el refugio antiaéreo el guía narra este triste episodio de la historia de Santander para poner a los visitantes en contexto.

El refugio apenas cuenta con unos pocos elementos en sus exposiciones, ya que el recinto resulta impactante por sí mismo, aunque sí se puede ver una bomba de 250 kilos, un traje de aviador de los que utilizaba la Legión Cóndor cuando sobrevolaba la ciudad sembrando el pánico, o un cartel con la normativa del refugio en el que se indicaban las obligaciones de los usuarios.

Uno de los momentos más emotivos de la visita al refugio llega cuando comienzan a sonar las alarmas. El silencio y el miedo dominan en el refugio, las luces se apagan y solo se escuchan los sonidos de los bombarderos sobrevolando la ciudad.

Momentos después del simulacro de bombardeo, vuelve a funcionar la luz y en las pantallas se pueden ver los vídeos de los testimonios de aquellos niños (ya convertidos en adultos) que vivieron aquellos días en el refugio como parte de un juego que marcaría sus vidas para siempre.

Interesante

El Refugio Antiaéreo de Santander es un pequeño espacio cargado de historia y emociones localizado en el centro de la ciudad, por lo que ofrece una visita entretenida que permite descubrir el pasado de Santander para entender su presente.

Horario

Visitas guiadas varias veces al día, es necesario consultar y reservar.

Precio

3 (3,50 US$).